[lang_es] Ciberactivismo, una práctica para la mejora de la sociedad [/lang_es] [lang_ca] Ciberactivisme, una pràctica per la millora de la societat [/lang_ca]

MiquelRubio

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Aquí os presento el artículo que presentaré en el próximo congreso “Ciberculturas, explorando temas críticos” que tendrá lugar en Praga del 15 al 17 de mayo de 2013, artículo que podéis encontrar en inglés en la misma web del congreso bajo el título de Cyber-popular pressure can improve society, además, también podéis encontrar el resumen de este trabajo en este link.

1.- INTRODUCCIÓN

Según los documentos profesionalizadores ASEDES, la educación social es un derecho de la ciudadanía que se concreta en el reconocimiento de una profesión de carácter pedagógico, generadora de contextos educativos y acciones mediadoras y formativas, que son ámbito de competencia profesional del educador/a social y que posibilita:

  • La incorporación del sujeto de la educación a la diversidad de las redes sociales, entendido como el desarrollo de la sociabilidad y la circulación social.
  • La promoción cultural y social, entendida como apertura a nuevas posibilidades de la adquisición de bienes culturales, que amplían las perspectivas educativas, laborales, de ocio y participación social.

En este trabajo nos vamos a centrar en el primer apartado, es decir, en la relación de la educación social con las tecnologías de la información y la comunicación, ya que éstas se han convertido en una herramienta fundamental para su desarrollo.

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Aquí vos presente l’article que presentaré al proper congrés “Cibercultures, explorant temes crítics” que tindrà lloc a Praga del 15 al 17 de maig de 2013, article que podeu trobar en anglès en la mateixa web del congrés titulat Cyber-popular pressure can improve society, tanmateix, podeu trobar el resum d’aquest treball en el següent link.

1.- INTRODUCCIÓ

Segons els documents professionalitzadors ASEDES, l’educació social és un dret de la ciutadania que es concreta en el reconeixement d’una professió de caràcter pedagògic, generadora de contexts educatius i accions mediadores i formatives, que són àmbit de competència professional de l’educador/a social i que possibilita:

  • La incorporació del subjecte de l’educació a la diversitat de les xarxes socials, entès com el desenvolupament de la sociabilitat i la circulació social.
  • La promoció cultural i social, entesa com a obertura a noves possibilitats de l’adquisició de béns culturals, que amplien les perspectives educatives, laborals, d’oci i participació social.

En aquest treball ens anem a centrar en el primer apartat, és a dir, en la relació de l’educació social amb les tecnologies de la informació i la comunicació, ja que aquestes s’han convertit en una eina fonamental per al seu desenvolupament.

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En la actualidad ya nadie tiene ninguna duda de que las redes sociales han irrumpido en el seno de nuestra sociedad y nos han transformado. Según un estudio de enero de 2011 de la agencia independiente de publicidad 101, más de 500 millones de personas en todo el mundo eran usuarios de Facebook, de los cuales, 20 millones estaban en España. Un año después, estas cifras han aumentado considerablemente, llegando a superar los 800 millones de usuarios en todo el mundo. Y estos datos son solo un ejemplo, dado que además de esta red social, existen otras como Twitter, Tuenti, Linkedin y un largo sinfín de blogosferas (Rubio, 2013).

Internet es, sin duda, un fenómeno de masas. El espacio virtual se ha convertido en una extensión de nuestra cotidianeidad. Los profesionales del campo de la Educación Social debemos aprovechar todas las herramientas que existen a nuestro alcance y, actualmente, la de mayor repercusión es Internet. Hemos de poder dar valor a la capacidad de interacción que ofrece el acceso a la información y a la generación de conocimiento, participación,… así como a la posibilidad de mejorar las relaciones entre profesionales con la ciudadanía. Como bien plantean Belando y López, (2003) ¿es una bella utopía pensar que este recurso telemático [...] pueda ser, algún día, una herramienta verdaderamente útil y cotidiana para su formación e investigación educativa, inherentes al ejercicio responsable de su desarrollo laboral? O por el contrario, [...] ¿dar la espalda a este fenómeno socio-tecnológico [...]?.

La novedad de estas redes sociales, como explica Castells (1997) reside en el surgimiento de una nueva forma de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de información se convierten en las fuentes fundamentales de la productividad y el poder, debido a las nuevas condiciones tecnológicas que surgen en este período histórico. Hasta la fecha, la inmensa mayoría de estudios realizados en torno a las redes sociales se centran en un debate entre autores que se posicionan a favor de las mismas como favorecedoras del fomento de la participación e interacción entre usuarios y autores detractores de dichas redes sociales, argumentando los posibles peligros que pueden o están surgiendo como consecuencia de las mismas.

Pero, independientemente de la opinión de unos y de otros y de la utilidad que se le dé a las redes sociales, no se puede negar que la Educación Social también está presente en ellas. Una muestra de lo que estamos diciendo es que se pueden encontrar numerosos dispositivos y herramientas destinados a la mejora de la calidad de vida de las personas. Estos objetos bien han sido creados específicamente con esta finalidad, o bien han tenido una finalidad inicial diferente pero su uso ha llevado a que sean repensados en clave social (Martínez y Forés, 2012).

Otro aspecto clave que no se puede olvidar cuando hablamos de las redes sociales es su capacidad de empoderamiento, entendido como la posibilidad de dar poder a las personas. Esta palabra, que se está haciendo presente en numerosos ámbitos en la actualidad, desde el mundo de la educación hasta el empresarial, podría considerarse que tiene su origen en los años 60 del siglo pasado, en la educación popular desarrollada por Paulo Freire (Martínez y Forés, 2012), en la que ya se hablaba de dotar de poder y capacidad de participación a aquellos que no lo poseen.

Un claro ejemplo de empoderamiento como generador y favorecedor de la autonomía de las personas lo ofrece el ciberactivismo, entendido como el conjunto de todas las tecnologías de la información que posibilitan una rápida comunicación entre ciudadanos para difundir información puntual a gran número de personas en un tiempo muy reducido.

Como afirman Tascón y Quintana (2012), en la actualidad la sociedad está generando una nueva forma de activismo social: el ciberactivismo. Efectivamente, en los últimos años hemos presenciado las revoluciones árabes, las filtraciones de secretos de las embajadas de Estados Unidos y los Gobiernos de todo el mundo a raíz de Wikileaks, las acciones del colectivo de ciberatacantes Anonymous, o incluso, las campañas electorales basadas en las redes sociales, como la que en 2008 llevó a Obama a la presidencia de los Estados Unidos. En España las redes sociales también han sido protagonistas de diferentes movimientos que han tenido lugar a lo largo del año 2012, como el 15-M, con repercusiones a nivel nacional o la #PrimaveraValenciana, que movilizó a estudiantes del Pais Valenciano.

Junto a estos fenómenos de movilización colectiva, surgen casos de activistas individuales que, en unas ocasiones se limitan a impulsarlos y en otras, usan las plataformas y redes digitales para dar a conocer una protesta o petición personal, buscar aliados y enfrentarse a antagonistas, que hasta no hace mucho tiempo, resultaban inalcanzables.

Algunas de estas batallas se han librado en esferas cotidianas, para aspectos que se podrían considerar banales, como una queja por vulnerar un derecho como consumidor, pero otras han conseguido un gran impacto online, saltando a los grandes medios tradicionales de comunicación, como el caso que aquí expondremos, la campaña lanzada por Ferrocarriles de la Generalitat Catalana (FGC) y la inmediata respuesta ciudadana.

En cambio, otras de estas movilizaciones han tenido tan gran alcance que han sido incluso capaces de redefinir el mapa político mundial. Los egipcios Alaa Abd El Fattah o Wael Ghonim, los sirios ocultos bajo los seudónimos Rami Nakhe o Alexander Page, o la española Carolina, una de las iniciadoras de la convocatoria mundial de protesta del 15 de octubre de 2011, son nombres que ya forman parte de la historia del activismo online.

2.- HABLEMOS DEL CIBERACTIVISMO.

El ciberactivismo se refiere al conjunto de técnicas y tecnologías de la comunicación, basadas fundamentalmente en internet y telefonía móvil. Los medios sociales, especialmente Twitter y Facebook, así como YouTube, el correo electrónico y el uso de podcasts sirven para generar diversas formas de activismo, ya que posibilitan comunicaciones más rápidas que las tradicionales entre las personas que participan en los movimientos ciudadanos y ayudan a difundir información local a una gran audiencia. Por su gran potencialidad, las tecnologías que ofrece internet se utilizan para funciones tan diversas como recaudar fondos, construir comunidades de intereses, organizar actividades puntuales o crear lobbies.

Es común que se asocie el ciberactivismo a la acción colectiva o desobediencia civil, bien en el espacio virtual, bien en el plano real. Por otra parte, si bien es cierto que, el ciberactivismo puede estar generado por una persona o grupo de personas, también puede producirse de forma espontánea, con mensajes que se van pasando de persona a persona, de forma que la tecnología y las relaciones en la red eliminan la división entre movilizadores y movilizados. Este es el caso del movimiento EDSA II en Filipinas, en el año 2001; las movilizaciones espontáneas de protesta tras los atentados del 11M en España, en 2004; las revueltas estudiantiles contra el CPE en Francia de 2005 o las manifestaciones por una vivienda digna en España en 2006.

Dos páginas que se han mostrado especialmente efectivas como agentes de Ciberactivismo son Avaaz.org o Change.org. Sus campañas basan su fuerza en que cada persona que se adhiere a la misma debe “firmar” para respaldarla, siendo suficiente para ello con la dirección de correo electrónico. Estas campañas, han conseguido recabar en algunos casos, cientos de miles o millones de estas firmas en poco tiempo, además de conseguir que se produzcan manifestaciones masivas para protestar por diversos temas de interés general. Así pues, podemos afirmar que páginas como estas emponderan a millones de personas, permitiéndoles abordar cuestiones urgentes de interés local, nacional o internacional, como la pobreza mundial, el conflicto de Oriente Medio o el problema del cambio climático. Su modelo de movilización a través de internet permite que miles de esfuerzos individuales, por pequeños que sean, puedan combinarse rápidamente generando una poderosa fuerza colectiva.

En conclusión, podemos asegurar que estamos viviendo una época increíble, un momento en el que las oportunidades de cambiar las cosas son mayores de lo que jamás habían sido a lo largo de la historia. Hasta ahora, conseguir que miles de personas se unieran por una causa solía ser un trabajo arduo y difícil, que requería mucho tiempo, dinero y complejas infraestructuras. Hoy, la tecnología ha conseguido un grado de unión entre las personas impensable hace tan solo unos años.

Ahora es posible que cualquier persona inicie una campaña y movilice inmediatamente a cientos, a miles o incluso a decenas de miles de personas en todo el mundo, consiguiendo que los gobiernos y las empresas respondan y rindan cuentas.

3.- UN CASO CONCRETO: APELACIÓN A FERROCARRILS DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA.

La tesis central de este artículo se basa en afirmar que, si algo es distintivo de estas nuevas formas de movilización y protesta social es el hecho de que, ahora, “todos somos potencialmente activistas”. El ejemplo que se ofrece para justificar esta afirmación es la campaña mediática y participativa llevada a cabo a partir de una propuesta individual y refrendada por un gran número de cibernautas, que ha puesto de manifiesto la fuerza que pueden llegar a tener las campañas de presión y reivindicación lanzadas desde la red.

La campaña de la que vamos a hablar fue una iniciativa popular de recogida de firmas, a través de la plataforma Change.org en la que se solicitaba que la empresa Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), retirara un apartado de una aplicación que, a través del móvil, ofrece información de interés a los usuarios, pero, además, alentaba y permitía la denuncia anónima de mendigos o músicos ambulantes en sus instalaciones. La solicitud se lanzó durante el mes de julio de 2012 y, en apenas un mes, tras conseguir el apoyo de más de 53.800 personas, logró que la empresa retirara este apartado de la aplicación.

FGC lanzó el pasado 26 de julio una aplicación para móviles pensada principalmente para informar sobre horarios de tren. La herramienta, disponible para sistemas operativos iOS (IPhone) y Android, además, ofrecía un menú de alertas predeterminadas, que permitían a los usuarios denunciar algunas situaciones como: viajeros que ponen los pies encima de los asientos y los ensucian, ocupación de asientos reservados para personas mayores o embarazadas, gente sentada en el suelo, rayando cristales, realizando graffittis, oyendo música en voz muy alta, fumando o usuarios sin billete.

Pero la aplicación también incluía un apartado para que los usuarios alertasen a los responsables de los ferrocarriles de “comportamientos incívicos”, mencionando expresamente la presencia de músicos y vendedores ambulantes o de mendigos que piden dinero a los usuarios. La aplicación incluso permitía especificar el “tipo de mendigo” al que se denunciaba.

Cuando el usuario selecciona una de las opciones, la aplicación envía un aviso al Centro de Mando Integrado de FGC, que inicia el protocolo establecido para cada tipo de infracción. En la mayoría de los casos, la actuación consistía en solicitar al maquinista que emitiera un mensaje de advertencia por megafonía o bien en movilizar a un agente de seguridad para que hablara directamente con el infractor y, en el supuesto que persistiera, le sancionara con una multa económica.

El autor de este trabajo, estudiante de Educación Social, junto con un grupo de compañeros, observó esta aplicación en la app de FGC y decidió denunciarlo lanzando una campaña de protesta, por considerar que resultaba indignante que una administración pública equiparara actos incívicos con pobreza o música en directo.

La denuncia y la campaña se lanzaron el 6 de agosto, alcanzando una gran resonancia, especialmente vía twitter, y otras redes sociales. En menos de una semana más de 9.000 personas se habían adherido y la cifra fue creciendo exponencialmente. Al mismo tiempo, la campaña on line de denuncia contra la aplicación para delatar mendigos en los trenes tuvo un gran impacto, tanto en los medios nacionales como internacionales.

Finalmente, el pasado 27 de agosto, veinte días después de lanzar la campaña y con 53.765 firmas recogidas, FGC dio marcha atrás y retiró su aplicación. Su portavoz aseguró que lo hacía “para mejorar la herramienta”. Sea cual sea el motivo que llevó a la empresa a retirar este apartado de la aplicación, la realidad es que deja una pregunta abierta: ¿la presión popular puede mejorar la sociedad?

4.- CONCLUSIONES Y PROPUESTAS DE FUTURO.

El siglo XX produjo la eclosión de las tecnologías en general. El XXI ha generado la eclosión de la cibertecnología y, en los últimos años, ésta ha irrumpido en el campo social. El uso de las tecnologías de la información y la comunicación que se ha generalizado en la sociedad actual ha supuesto una gran evolución que, incluso, está posibilitando cambios muy relevantes, que la sociedad no puede dejar de mirar atenta y reflexivamente, ya que gracias a ellas, podemos visualizar de forma más rápida y directa todo aquello que pasa a nuestro alrededor.

Esta facilidad para tener al alcance todo el conocimiento que ofrecen las redes ofrece acciones tanto positivas como negativas, lo que lleva a cuestionarnos si las herramientas tecnológicas son buenas o malas.

La respuesta a esta pregunta, al igual que en otros campos, como la ciencia, es que la tecnología por sí sola no es buena ni mala, sino que su bondad en el campo social viene determinada por el uso que hacemos de ella. En este sentido, las herramientas que ofrece la red generan los cambios, ya que ofrecen tantas oportunidades como miradas diferentes, al ser las personas las que posibilitan el cambio y favorecen su progreso y la capacidad de mejorar.

Haciendo uso de estas tecnologías, la educación social puede empoderar a las personas, es decir, dar poder, voz, protagonismo, opciones,… pero, sobre todo, permite generar autonomía. Como veíamos al principio de este artículo, nuestra profesión pretende fomentar la participación activa de todos los agentes de la sociedad, y gracias a las nuevas tecnologías, también estaremos fomentando la participación directa.

El activismo digital y telemático ofrece una serie de herramientas, de espacios, de canales y experimentos en los que recobrar la subjetividad política (la capacidad de participar activamente en la construcción de otros mundos posibles) individual y colectiva. Con estas nuevas herramientas, se trata de activar a los ciudadanos, no de informarles, orientarles ni dirigirles. Ya no se trata de transmitir una idea, sino que por el contrario, se pretende que sean los usuarios los generadores de ideas.

No sabemos lo que nos va a deparar el futuro. Pero lo importante es no caer en el fatalismo que nos lleva a creer que el mundo no puede cambiar y que no hay nada que podamos hacer para mejorarlo. Obviamente, el activismo por Internet no será esa varita mágica que necesitamos para construir un mundo mejor y más justo, pero empieza a mostrarnos que, junto a las incertidumbres y retos por las que navegaremos durante los próximos años, también existe un enorme universo de posibilidades.

La conclusión de este trabajo es clara. El ejemplo mostrado es solo una de las muchas iniciativas que se han llevado a cabo. Por ello, a la pregunta planteada anteriormente hemos de contestar rotundamente que sí: la presión popular puede mejorar la sociedad. Basta con navegar un poco por las diferentes plataformas de activismo ciudadano digital para ver los últimos éxitos conseguidos y las campañas que todavía quedan pendientes de ganar. La sociedad necesita que todos los ciudadanos participen, actúen y se hagan oír. La voz de todos y cada uno de nosotros es primordial.

5.- REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

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En l’actualitat ja ningú té cap dubte que les xarxes socials han irromput en el si de la nostra societat i ens han transformat. Segons un estudi de gener de 2011 de l’agència independent de publicitat 101, més de 500 milions de persones a tot el món eren usuaris de Facebook, dels quals, 20 milions estaven a Espanya. Un any després, aquestes xifres han augmentat considerablement, arribant a superar els 800 milions d’usuaris a tot el món. I aquestes dades són només un exemple, atès que a més d’aquesta xarxa social, existeixen altres com Twitter, Tuenti, Linkedin i una llarga infinitat de blocsferes (Rubio, 2013).

Internet és, sens dubte, un fenomen de masses. L’espai virtual s’ha convertit en una extensió de la nostra quotidianitat. Els professionals del camp de l’Educació Social hem d’aprofitar totes les eines que existeixen al nostre abast i, actualment, la de major repercussió és Internet. Hem de poder donar valor a la capacitat d’interacció que ofereix l’accés a la informació i a la generació de coneixement, participació,… així com a la possibilitat de millorar les relacions entre professionals amb la ciutadania. Com bé plantegen Belando i López, (2003) és una bella utopia pensar que aquest recurs telemàtic [...] pugui ser, algun dia, una eina veritablement útil i quotidiana per a la seva formació i recerca educativa, inherents a l’exercici responsable del seu desenvolupament laboral? O per contra, [...] donar l’esquena a aquest fenomen soci-tecnològic [...]?.

La novetat d’aquestes xarxes socials, com explica Castells (1997) resideix en el sorgiment d’una nova forma d’organització social en la qual la generació, el processament i la transmissió d’informació es converteixen en les fonts fonamentals de la productivitat i el poder, a causa de les noves condicions tecnològiques que sorgeixen en aquest període històric. Fins avui, la immensa majoria d’estudis realitzats entorn de les xarxes socials es centren en un debat entre autors que es posicionen a favor de les mateixes com a afavoridores del foment de la participació i interacció entre usuaris i autors detractors d’aquestes xarxes socials, argumentant els possibles perills que poden o estan sorgint com a conseqüència de les mateixes.

Però, independentment de l’opinió d’uns i d’uns altres i de la utilitat que se li doni a les xarxes socials, no es pot negar que l’Educació Social també està present en elles. Una mostra del que estem dient és que es poden trobar nombrosos dispositius i eines destinats a la millora de la qualitat de vida de les persones. Aquests objectes bé han estat creats específicament amb aquesta finalitat, o bé han tingut una finalitat inicial diferent però el seu ús ha portat al fet que siguin repensats en clau social (Martínez i Forés, 2012).

Un altre aspecte clau que no es pot oblidar quan parlem de les xarxes socials és la seva capacitat d’apoderament, entès com la possibilitat de donar poder a les persones. Aquesta paraula, que s’està fent present en nombrosos àmbits en l’actualitat, des del món de l’educació fins a l’empresarial, podria considerar-se que té el seu origen en els anys 60 del segle passat, en l’educació popular desenvolupada per Paulo Freire (Martínez i Forés, 2012), en la qual ja es parlava de dotar de poder i capacitat de participació a aquells que no ho posseeixen.

Un clar exemple d’apoderament com a generador i afavoridor de l’autonomia de les persones ho ofereix el ciberactivisme, entès com el conjunt de totes les tecnologies de la informació que possibiliten una ràpida comunicació entre ciutadans per difondre informació puntual a gran nombre de persones en un temps molt reduït.

Com afirmen Tascón i Quintana (2012), en l’actualitat la societat està generant una nova forma d’activisme social: el ciberactivisme. Efectivament, en els últims anys hem presenciat les revolucions àrabs, les filtracions de secrets de les ambaixades d’Estats Units i els Governs de tot el món arran de Wikileaks, les accions del col·lectiu de ciberatacants Anonymous, o fins i tot, les campanyes electorals basades a les xarxes socials, com la qual en 2008 va portar a Obama a la presidència dels Estats Units. A Espanya les xarxes socials també han estat protagonistes de diferents moviments que han tingut lloc al llarg de l’any 2012, com el 15-M, amb repercussions a nivell nacional o la #PrimaveraValenciana, que va mobilitzar a estudiants del País Valencià.

Al costat d’aquests fenomens de mobilització col·lectiva, sorgeixen casos d’activistes individuals que, en unes ocasions es limiten a impulsar-los i en unes altres, usen les plataformes i xarxes digitals per donar a conèixer una protesta o petició personal, buscar aliats i enfrontar-se a antagonistes, que fins a no fa molt temps, resultaven inassolibles.

Algunes d’aquestes batalles s’han lliurat en esferes quotidianes, per a aspectes que es podrien considerar banals, com una queixa per vulnerar un dret com a consumidor, però unes altres han aconseguit un gran impacte online, saltant als grans mitjans tradicionals de comunicació, com el cas que aquí exposarem, la campanya llançada per Ferrocarrils de la Generalitat Catalana (FGC) i la immediata resposta ciutadana.

En canvi, unes altres d’aquestes mobilitzacions han tingut tan gran abast que han estat fins i tot capaços de redefinir el mapa polític mundial. Els egipcis Alaa Abd El Fattah o Wael Ghonim, els sirians ocults sota els pseudònims Rami Nakhe o Alexander Page, o l’espanyola Carolina, una de les iniciadores de la convocatòria mundial de protesta del 15 d’octubre de 2011, són noms que ja formen part de la història de l’activisme online.

2.- PARLEM DEL CIBERACTIVISME.

El ciberactivismo es refereix al conjunt de tècniques i tecnologies de la comunicació, basades fonamentalment en internet i telefonia mòbil. Els mitjans socials, especialment Twitter i Facebook, així com YouTube, el correu electrònic i l’ús de podcasts serveixen per generar diverses formes d’activisme, ja que possibiliten comunicacions més ràpides que les tradicionals entre les persones que participen en els moviments ciutadans i ajuden a difondre informació local a una gran audiència. Per la seva gran potencialitat, les tecnologies que ofereix internet s’utilitzen per a funcions tan diverses com recaptar fons, construir comunitats d’interessos, organitzar activitats puntuals o crear lobbies.

És comú que s’associe el ciberactivisme a l’acció col·lectiva o desobediència civil, bé en l’espai virtual, bé en el plànol real. D’altra banda, si bé és cert que, el ciberactivisme pot estar generat per una persona o grup de persones, també pot produir-se de forma espontània, amb missatges que es van passant de persona a persona, de manera que la tecnologia i les relacions a la xarxa eliminen la divisió entre mobilitzadors i mobilitzats. Aquest és el cas del moviment EDSA II a Filipines, l’any 2001; les mobilitzacions espontànies de protesta després dels atemptats del 11M a Espanya, en 2004; les revoltes estudiantils contra el CPE a França de 2005 o les manifestacions per un habitatge digne a Espanya en 2006.

Dues pàgines que s’han mostrat especialment efectives com a agents de Ciberactivisme són Avaaz.org o Change.org. Les seves campanyes basen la seva força en què cada persona que s’adhereix a la mateixa ha de “signar” per recolzar-la, sent suficient per a això amb l’adreça de correu electrònic. Aquestes campanyes, han aconseguit recaptar en alguns casos, centenars de milers o milions d’aquestes signatures en poc temps, a més d’aconseguir que es produeixin manifestacions massives per protestar per diversos temes d’interès general. Així doncs, podem afirmar que pàgines com aquestes empoderen a milions de persones, permetent-los abordar qüestions urgents d’interès local, nacional o internacional, com la pobresa mundial, el conflicte d’Orient Mitjà o el problema del canvi climàtic. El seu model de mobilització a través d’internet permet que milers d’esforços individuals, per petits que siguen, puguen combinar-se ràpidament generant una poderosa força col·lectiva.

En conclusió, podem assegurar que estem vivint una època increïble, un moment en el qual les oportunitats de canviar les coses són majors del que mai havien estat al llarg de la història. Fins ara, aconseguir que milers de persones s’unissin per una causa solia ser un treball ardu i difícil, que requeria molt temps, diners i complexes infraestructures. Avui, la tecnologia ha aconseguit un grau d’unió entre les persones impensable fa tan sol uns anys.

Ara és possible que qualsevol persona inicie una campanya i mobilitze immediatament a centenars, a milers o fins i tot a desenes de milers de persones a tot el món, aconseguint que els governs i les empreses responguen i rendeixen comptes.

3.- UN CAS CONCRET: APEL·LACIÓ A FERROCARRILS DE LA GENERALITAT DE CATALUNYA.

La tesi central d’aquest article es basa a afirmar que, si alguna cosa és distintiu d’aquestes noves formes de mobilització i protesta social és el fet que, ara, “tots som potencialment activistes”. L’exemple que s’ofereix per a justificar aquesta afirmació és la campanya mediàtica i participativa duta a terme a partir d’una proposta individual i confirmada per un gran nombre de cibernautes, que ha posat de manifest la força que poden arribar a tenir les campanyes de pressió i reivindicació llançades des de la xarxa.

La campanya de la qual anem a parlar va ser una iniciativa popular de recollida de signatures, a través de la plataforma Change.org en la qual se sol·licitava que l’empresa Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), retirara un apartat d’una aplicació que, a través del mòbil, ofereix informació d’interès als usuaris, però, a més, encoratjava i permetia la denúncia anònima de captaires o músics ambulants en les seves instal·lacions. La sol·licitud es va llançar durant el mes de juliol de 2012 i, en només un mes, després d’aconseguir el suport de més de 53.800 persones, va aconseguir que l’empresa retirara aquest apartat de l’aplicació.

FGC va llançar el passat 26 de juliol una aplicació per a mòbils pensada principalment per a informar sobre horaris de tren. L’eina, disponible per a sistemes operatius iOS (IPHONE) i Android, a més, oferia un menú d’alertes predeterminades, que permetien als usuaris denunciar algunes situacions com: viatgers que posen els peus damunt dels seients i els embruten, ocupació de seients reservats per a persones majors o embarassades, gent asseguda en el sòl, ratllant cristalls, realitzant graffittis, sentint música en veu molt alta, fumant o usuaris sense bitllet.

Però l’aplicació també incloïa un apartat perquè els usuaris alertaren als responsables dels ferrocarrils de “comportaments incívics”, esmentant expressament la presència de músics i venedors ambulants o de captaires que demanen diners als usuaris. L’aplicació fins i tot permetia especificar el “tipus de captaire” al que es denunciava.

Quan l’usuari selecciona una de les opcions, l’aplicació envia un avís al Centre de Comandament Integrat de FGC, que inicia el protocol establit per a cada tipus d’infracció. En la majoria dels casos, l’actuació consistia a sol·licitar al maquinista que emetera un missatge d’advertiment per megafonia o bé a mobilitzar a un agent de seguretat perquè parlara directament amb l’infractor i, en el supòsit que persistira, li sancionara amb una multa econòmica.

L’autor d’aquest treball, estudiant d’Educació Social, juntament amb un grup de companys, va observar aquesta aplicació en l’app de FGC i va decidir denunciar-ho llançant una campanya de protesta, per considerar que resultava indignant que una administració pública equiparara actes incívics amb pobresa o música en directe.

La denúncia i la campanya es van llançar el 6 d’agost, aconseguint una gran ressonància, especialment via twitter, i altres xarxes socials. En menys d’una setmana més de 9.000 persones s’havien adherit i la xifra va ser creixent exponencialment. Al mateix temps, la campanya on line de denúncia contra l’aplicació per a delatar captaires en els trens va tenir un gran impacte, tant en els mitjans nacionals com a internacionals.

Finalment, el passat 27 d’agost, vint dies després de llançar la campanya i amb 53.765 signatures arreplegades, FGC va fer marxa enrere i va retirar la seua aplicació. El seu portaveu va assegurar que ho feia “per a millorar l’eina”. Siga el que siga el motiu que va portar a l’empresa a retirar aquest apartat de l’aplicació, la realitat és que deixa una pregunta oberta: la pressió popular pot millorar la societat?

4.- CONCLUSIONS I PROPOSTES DE FUTUR.

El segle XX va produir l’eclosió de les tecnologies en general. El XXI ha generat l’eclosió de la cibertecnología i, en els últims anys, aquesta ha irromput en el camp social. L’ús de les tecnologies de la informació i la comunicació que s’ha generalitzat en la societat actual ha suposat una gran evolució que, fins i tot, està possibilitant canvis molt rellevants, que la societat no pot deixar de mirar atenta i reflexivament, ja que gràcies a elles, podem visualitzar de forma més ràpida i directa tot allò que passa al nostre al voltant.

Aquesta facilitat per a tenir a l’abast tot el coneixement que ofereixen les xarxes ofereix accions tant positives com a negatives, la qual cosa porta a qüestionar-nos si les eines tecnològiques són bones o dolentes.

La resposta a aquesta pregunta, igual que en altres camps, com la ciència, és que la tecnologia per si sola no és bona ni dolenta, sinó que la seva bondat en el camp social ve determinada per l’ús que fem d’ella. En aquest sentit, les eines que ofereix la xarxa generen els canvis, ja que ofereixen tantes oportunitats com a mirades diferents, en ser les persones les que possibiliten el canvi i afavoreixen el seu progrés i la capacitat de millorar.

Fent ús d’aquestes tecnologies, l’educació social pot emponderar a les persones, és a dir, donar poder, veu, protagonisme, opcions,… però, sobretot, permet generar autonomia. Com vèiem al principi d’aquest article, la nostra professió pretén fomentar la participació activa de tots els agents de la societat, i gràcies a les noves tecnologies, també estarem fomentant la participació directa.

L’activisme digital i telemàtic ofereix una sèrie d’eines, d’espais, de canals i experiments en els quals recobrar la subjectivitat política (la capacitat de participar activament en la construcció d’altres mons possibles) individual i col·lectiva. Amb aquestes noves eines, es tracta d’activar als ciutadans, no d’informar-los, orientar-los ni dirigir-los. Ja no es tracta de transmetre una idea, sinó que per contra, es pretén que siguen els usuaris els generadors d’idees.

No sabem el que ens va a oferir el futur. Però l’important és no caure en el fatalisme que ens porta a creure que el món no pot canviar i que no hi ha gens que puguem fer per a millorar-ho. Òbviament, l’activisme per Internet no serà aqueixa vareta màgica que necessitem per a construir un món millor i més just, però comença a mostrar-nos que, al costat de les incerteses i reptes per les quals navegarem durant els pròxims anys, també existeix un enorme univers de possibilitats.

La conclusió d’aquest treball és clara. L’exemple mostrat és només una de les moltes iniciatives que s’han dut a terme. Per açò, a la pregunta plantejada anteriorment hem de contestar rotundament que sí: la pressió popular pot millorar la societat. N’hi ha prou amb navegar una mica per les diferents plataformes d’activisme ciutadà digital per a veure els últims èxits aconseguits i les campanyes que encara queden pendents de guanyar. La societat necessita que tots els ciutadans participen, actuen i es facen sentir. La veu de tots i cadascun de nosaltres és primordial.

5.- REFERENCIES BIBLIOGRÀFIQUES.

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